Ya estamos en la penúltima parada. Hemos volado a EL NIDO, quizá el punto fuerte del viaje. El Nido es un municipio ubicado en la isla de Palawan. Es conocido por sus playas de arena blanca, por sus arrecifes de coral y como punto de acceso al archipiélago de Bacuit,
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| Playa Nido |
un grupo de islas con escarpados acantilados kársticos. La isla de Miniloc es famosa por las aguas cristalinas de sus lagos Grande y Pequeño. La cercana isla de Shimizu tiene una gran cantidad de peces. Todo esto se visita a través de Tours que se contratan el NidoLa ciudad es una locura de gentío. Es un centro turístico, con mucho ruido de motos, tuc-tuc, pitidos, puestos callejeros ... Nuestro hostel, Love Vega, estaba en pleno centro; tenía un patio de acceso donde se servía el desayuno previamente elegido la tarde anterior. Muy amables, pero todo un poco cutrillo. El de Ricardo estaba un poco más alejado pero con más recursos y mucho más tranquilo.
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En el Nido se pueden realizar varios tours recorriendo distintas islas. Hay cuatro itinerarios nombrados como A,B,C y D, de manera que se podían reservar en cualquiera de las empresas locales que se dedicaban a esto. Luis había localizado una web de unos viajeros que conocían muy bien el país y hacían buenas recomendaciones. En ella había incluido un calendario para que todo el que quisiera pudiera publicar sus datos de contacto y el itinerario deseado para realizar un tour privado y así huir de los más masivos. En un bar y durante un buen rato, estuvimos gestionando esto hasta conseguir otras 6 personas para realizar el tour A para un día y otras tantas para el tour C dos días más tarde. Es una idea genial, pues se recorren las islas y realizan actividades un poco antes que los tours generales y, por tanto, se disfruta mucho más de todo. Ni que decir tiene, que todo el público era gente joven, mucho más joven que nosotros. Incluso en algunos de los chats preguntaban la edad ¡jajaja!
El primer tour A, comenzó en Big Lagoon, donde hicimos kayak para entrar hacia la laguna. Las otras paradas fueron Shimizu Island - Seven Commando y Payong Payong fueron las otras playas, islas y zonas que visitamos haciendo snorkel y/o paseando por playas. La comida que preparaba la empresa se hizo en el barco, improvisando una mesa alrededor de la cual comimos todos. Uno del grupo, David, llevaba un dron desde el que hizo fotos magníficas que luego mostraré. Su amigo Jordi fue también un encanto y con la pareja de valencianos volvimos a realizar el siguiente tour más adelante. El grupo hizo muy "buenas migas", tanto que propusieron quedar más tarde para cenar. Y allí, fuimos con 4 jóvenes a un italiano. ¡Qué majetes fueron! El paisaje es precioso, islas de película, arenas blancas y aguas transparentes y cálidas. Tienen esas elevaciones rocosas, volcánicas, negras, cubiertas completamente de verde, que surgen del mar y que me recuerdan a la bahía de Ha long.
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| Gran Laguna |
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| Gran Laguna |
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| Tour A |
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| Tour A |
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| Tour A - Hacia la Gran Laguna |
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| Playa del Tour A |
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| Playa Las Cabañas |
El segundo día lo empleamos en descubrir nosotros mismos las inmediaciones, así que con un tuc tuc fuimos hasta Las Cabañas, una bonita playa muy larga, donde pasamos la mañana y comimos en uno de los restaurantes que hay en la zona. Elegimos uno con buena crítica cuyo menú era español. Pedimos rabo de toro y alguna otra cosa y resultó bastante más caro de lo habitual. Cogimos otro tuc tuc para ir hasta Corong Corong, parando antes en el mercado local, cuyos puestos ofertaban comida que desconocíamos. Mucho pescado seco y envasado al vacío, además de frutas y verduras. Tienen mucho mango, mangostán y coco que se ofrece constantemente. Paseamos por el muelle de Corong Corong y regresamos a El Nido. Antes del anochecer realizamos canoping en una "via ferrata". Con los cascos y arneses correspondientes, la vía ofrece una bonita caminata por las alturas del Taraw Cliff, con escaleras y un puente colgante que brindan vistas espectaculares de la bahía de Bacuit. Tras esto y una buena ducha en el hotel fuimos en busca de algo para cenar. Decidimos comprar comida callejera e ir a un local a por unas cervezas para acompañar.
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| Playa Las Cabañas |
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| Stand en mercado local |
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| Panorámica del puerto de Corong Corong |
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| Canoping en El Nido |
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| Mirador en lo alto del kanopping |
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| Comida Callejera |
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| Vista de la bahía de Bacuit, El Nido desde lo alto de la via ferrata |
El día siguiente teníamos concertado el Tour C, que realizamos con la pareja valenciana, otra gallega y su novio francés, una pareja mayor -algo más joven que nosotros- y nosotros tres. Un buen grupo para tomar el barco y realizar las siguientes paradas: Hidden Beach, para la que había que pasar un pequeño túnel de rocas. La entrada fue fácil y disfrutamos de la llegada, pero llegaron muchos turistas que entraron de uno en uno y allí estuvimos esperando la larga cola para poder salir. La laguna curiosa, escondida y bonita; la afluencia lo afea mucho. Continuamos nuestro recorrido: Secret beach, Talisay Beach y Helicopter Island. Disfrutamos nuevamente del snorkel, del kayak hacia otra pequeña laguna donde al final había habido un embarcadero y un abandonado resort. Comimos en una de las playas. Los encargados del barco y del tour, bajaron una mesa y la nevera con toda la comida y allí en la playa, prácticamente solos, disfrutamos del paraje y de la estancia durante un buen rato. Ellos mismos procuran hacer las paradas en lugares menos concurridos y a horas distintas para coincidir con pocas embarcaciones. Las formaciones de las islas dan lugar a sus nombres y las playas y las aguas son una maravilla. Como la vez anterior, los jóvenes propusieron cenar juntos y esta vez fuimos a un restaurante tailandés que estaba en la misma población de El Nido. La oferta es enorme, se puede elegir comida local (lechón, carne a la parrilla, arroz, entre otros), coreana, italiana, tai, japonesa.....
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El último día tomábamos el avión hacia Manila ya tarde, una vez anochecido, por lo que tuvimos todo el día para realizar algunas excursiones. Con un tuc tuc fuimos a conocer Lio Beach, una bonita playa, muy bien cuidada por los numerosos resorts que había. En ella tumbados a la sombra disfrutamos un rato de esta tranquilidad que tocaba su fin. Volvimos a Las Cabañas Beach a comer y a ver la puesta de sol, donde nos encontramos con muchas otras personas que hicieron lo mismo. La playa estaba llena de jóvenes esperando el ocaso y disfrutar del espectáculo del sol escondiéndose en el mar, creando esos colores y reflejos tan bonitos. Así llegó la hora de volver al hostel a por nuestro equipaje para ir al aeropuerto y volar hacia Manila.
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| Puesta de sol en Las Cabañas |
Ya en MANILA. Llegamos muy tarde, de noche y al aeropuerto más lejano. La compañía nos cambió el horario, llegando mucho después del que nosotros habíamos elegido. Con este motivo no tuvimos transporte público y tuvimos que coger un UBER que nos costó 70€ al estar muy distanciado del centro de la ciudad. Menos mal que entre tres, se lleva mejor el coste.
Llegamos al hotel a la 1:30 am y resultó estar muy bien situado, pero en una zona de alterne, por lo que estaba lleno de jóvenes, de bares y restaurantes abiertos repletos de gente. Nos quedamos sorprendidos de la cantidad de rascacielos que tiene la ciudad y la vida nocturna que había por todas partes, especialmente en nuestra zona. Lo mejor fue que encontramos sin problema donde cenar y elegimos uno con terraza en un primer piso muy cerca del hotel.
Teníamos el día siguiente para visitar Manila. Preveíamos 3 zonas de la ciudad para recorrer en esas 24 horas de las que disponíamos. Comenzamos por la zona intramuros. Es la única zona antigua que se mantiene porque durante la segunda guerra mundial la capital fue arrasada por las fuerzas norteamericanas, quedando pocos vestigios del pasado. Visitamos el Fuerte de Santiago, con la puerta del mismo nombre, que es la más interesante; queda poco del resto, lo que es la superficie, la mayoría hoy ajardinada, y poco más. Visitamos la Casa Manila que representa el estilo colonial durante la colonización española. Interesantes sus patios, fuentes, estancias de madera, mobiliario, etc. Paseamos por toda la zona y entramos en la catedral, donde se acababa de celebrar una boda. Curioso el formato de invitados y de reportaje tras la ceremonia, como se verá en las fotos. Comimos en uno de los muchos restaurantes que había en el área y cogimos otro Uber para cambiar de zona.
El tráfico en Manila es infernal, al menos en los distritos centrales. Hay autovías elevadas en distintas alturas por donde circulan todo tipo de vehículos. Las construcciones muestran una calidad de vida pobre, pues se ven antiguos, de mala calidad y muy hacinados.
Nos dirigimos hacia el Chinatown. Si la zona intramuros había sido un bálsamo de tranquilidad, el barrio chino era lo opuesto. Un gentío enorme, puestos callejeros, tiendas y souvenirs abiertas, tuc-tuc y motos por todas partes, era difícil moverse y fácil perdernos unos de otros sino íbamos atentos. Había colas inmensas de jóvenes para comprar helados o algún tipo de bollería o comida típica de allí. No puedo dejar de mostrar un vídeo al final de este relato. Increíble la cantidad de tiendas de joyería de oro que había ¡y con gente! En fin, sorprendidos por la multitud. De allí nos trasladamos hacía una zona de Molles, a la que llegamos tras un buen rato en coche. Todo estaba atascado y llegar a los sitios requería de paciencia. Uno de ellos es conocido por la sección de souvenirs, pero yo no encontré nada. Había visto algunas cosillas en los aeropuertos pequeños que no compré por no ir todo el viaje con más equipaje del necesario.
Volvimos hacia la zona del hostel para ir a cenar y recogernos pronto porque el día siguiente madrugábamos para ir al aeropuerto, esta vez al más cercano, ya de vuelta a España y el avión partía a las 6:00. Elegimos una terraza, seleccionamos nuestra comida, normalmente a compartir para así poder probar más cosas. Nuestro hostel tenía una terraza en el último piso desde el que se divisaba el paisaje urbano de rascacielos. Cuando subimos estaba muy animada con un DJ y gente tomando alguna bebida. Hicimos unas fotos y nos retiramos a nuestras habitaciones. Partimos temprano el días siguiente, 1 de febrero, finalizando así nuestra aventura por Filipinas.
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| Puerta de Santiago en el Fuerte |
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| Casa Manila-Interior |
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| Casa Manila- Uno de sus patios |
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Catedral de Manila- Boda
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| Vista desde la terraza del Z Hostel |