FILIPINAS 2/2. EL NIDO. MANILA. Enero 2026

 Ya estamos en la penúltima parada. Hemos volado a EL NIDO, quizá el punto fuerte del viaje. El Nido es un municipio ubicado en la isla de Palawan. Es conocido por sus playas de arena blanca, por sus arrecifes de coral y como punto de acceso al archipiélago de Bacuit,

Playa Nido
un grupo de islas con escarpados acantilados kársticos. La isla de Miniloc es famosa por las aguas cristalinas de sus lagos Grande y Pequeño. La cercana isla de Shimizu tiene una gran cantidad de peces. Todo esto se visita a través de Tours que se contratan el Nido

La ciudad es una locura de gentío. Es un centro turístico, con  mucho ruido de motos, tuc-tuc, pitidos, puestos callejeros ... Nuestro hostel, Love Vega, estaba en pleno centro; tenía un patio de acceso donde se servía el desayuno previamente elegido la tarde anterior. Muy amables, pero todo un poco cutrillo. El de Ricardo estaba un poco más alejado pero con más recursos y mucho más tranquilo.  

En el Nido se pueden realizar varios tours recorriendo distintas islas. Hay cuatro itinerarios nombrados como A,B,C y D, de manera que se podían reservar en cualquiera de las empresas locales que se dedicaban a esto.  Luis había localizado una web de unos viajeros que conocían muy bien el país y hacían buenas recomendaciones. En ella había incluido un calendario para que todo el que quisiera pudiera publicar sus datos de contacto y el itinerario deseado para realizar un tour privado y así huir de los más masivos. En un bar y durante un buen rato, estuvimos gestionando esto hasta conseguir otras 6 personas para realizar el tour A para un día y otras tantas para el tour C  dos días más tarde. Es una idea genial, pues se recorren las islas y realizan actividades un poco antes que los tours generales y, por tanto, se disfruta mucho más de todo. Ni que decir tiene, que todo el público era gente joven, mucho más joven que nosotros. Incluso en algunos de los chats  preguntaban la edad ¡jajaja!

El primer tour A, comenzó en Big Lagoon, donde hicimos kayak para entrar hacia la laguna.  Las otras paradas fueron Shimizu Island - Seven Commando y Payong Payong fueron las otras playas, islas y zonas que visitamos haciendo snorkel y/o paseando por playas. La comida que preparaba la empresa se hizo en el barco, improvisando una mesa alrededor de la cual comimos todos.  Uno del grupo, David, llevaba un dron desde el que hizo fotos magníficas que luego mostraré. Su amigo Jordi fue también un encanto y con la pareja de valencianos volvimos a realizar el siguiente tour más adelante. El grupo hizo muy "buenas migas", tanto que propusieron quedar más tarde para cenar. Y allí, fuimos con 4 jóvenes a un italiano. ¡Qué majetes fueron! El paisaje es precioso, islas de película, arenas blancas y aguas transparentes y cálidas. Tienen esas elevaciones rocosas, volcánicas, negras, cubiertas completamente de verde, que surgen del mar y que me recuerdan a la bahía de Ha long. 

Gran Laguna

Gran Laguna



 










Tour A










Tour A

Tour A - Hacia la Gran Laguna

Playa del Tour A

Playa Las Cabañas
El segundo día lo empleamos en descubrir nosotros mismos las inmediaciones, así que con un tuc tuc fuimos hasta Las Cabañas, una bonita playa muy larga, donde pasamos la mañana y comimos en uno de
los restaurantes que hay en la zona. Elegimos uno con buena crítica cuyo menú era español. Pedimos rabo de toro y alguna otra cosa y resultó bastante más caro de lo habitual. Cogimos otro tuc tuc para ir hasta Corong Corong, parando antes en el mercado local, cuyos puestos ofertaban comida que desconocíamos. Mucho pescado seco y envasado al vacío, además de frutas y verduras. Tienen mucho mango, mangostán y coco que se ofrece constantemente. Paseamos por el muelle de Corong Corong y regresamos a El Nido. Antes del anochecer realizamos canoping en una "via ferrata". Con los cascos y arneses correspondientes, la vía ofrece una bonita caminata por las alturas del Taraw Cliff, con escaleras y un puente colgante que brindan vistas espectaculares de la bahía de Bacuit. Tras esto y una buena ducha en el hotel fuimos en busca de algo para cenar. Decidimos comprar comida callejera e ir a un local a por unas cervezas para acompañar. 

Playa Las Cabañas

Stand en mercado local

Panorámica del puerto de Corong Corong

Canoping en El Nido
  
Mirador en lo alto del kanopping




 









Comida Callejera
Vista de la bahía de Bacuit, El Nido desde lo alto de la via ferrata
El día siguiente teníamos concertado el Tour C, que realizamos con la pareja valenciana, otra gallega y su novio francés, una pareja mayor -algo más joven que nosotros- y nosotros tres. Un buen grupo para tomar el barco y realizar las siguientes paradas: Hidden Beach, para la que había que pasar un pequeño túnel de rocas. La entrada fue fácil y disfrutamos de la llegada, pero llegaron muchos turistas que entraron de uno en uno y allí estuvimos esperando la larga cola para poder salir. La laguna curiosa, escondida y bonita; la afluencia lo afea mucho. Continuamos nuestro recorrido: Secret beach, Talisay Beach y Helicopter Island. Disfrutamos nuevamente del snorkel, del kayak hacia otra pequeña laguna donde al final había habido un embarcadero y un abandonado resort. Comimos en una de las playas. Los encargados del barco y del tour, bajaron una mesa y la nevera con toda la comida y allí en la playa, prácticamente solos, disfrutamos del paraje y de la estancia durante un buen rato. Ellos mismos procuran hacer las paradas en lugares menos concurridos y a horas distintas para coincidir con pocas embarcaciones. Las formaciones de las islas dan lugar a sus nombres y las playas y las aguas son una maravilla. Como la vez anterior, los jóvenes propusieron cenar juntos y esta vez fuimos a un restaurante tailandés que estaba en la misma población de El Nido.  La oferta es enorme, se puede elegir comida local (lechón, carne a la parrilla, arroz, entre otros), coreana, italiana, tai, japonesa.....





 

El último día tomábamos el avión hacia Manila ya tarde, una vez anochecido, por lo que tuvimos todo el día para realizar algunas excursiones. Con un tuc tuc fuimos a conocer Lio Beach, una bonita playa, muy bien cuidada por los numerosos resorts que había. En ella tumbados a la sombra disfrutamos un rato de esta tranquilidad que tocaba su fin. Volvimos a Las Cabañas Beach a comer y a ver la puesta de sol, donde nos encontramos con muchas otras personas que hicieron lo mismo. La playa estaba llena de jóvenes esperando el ocaso y disfrutar del espectáculo del sol escondiéndose en el mar, creando esos colores y reflejos tan bonitos. Así llegó la hora de volver al hostel a por nuestro equipaje para ir al aeropuerto y volar hacia Manila. 

             

Puesta de sol en Las Cabañas


Ya en MANILA. Llegamos muy tarde, de noche y al aeropuerto más lejano. La compañía nos cambió el horario, llegando mucho después del que nosotros habíamos elegido. Con este motivo no tuvimos transporte público y tuvimos que coger un UBER que nos costó 70€ al estar muy distanciado del centro de la ciudad. Menos mal que entre tres, se lleva mejor el coste. 

Llegamos al hotel a la 1:30 am y resultó estar muy bien situado, pero en una zona de alterne, por lo que estaba lleno de jóvenes, de bares y restaurantes abiertos repletos de gente. Nos quedamos sorprendidos de la cantidad de rascacielos que tiene la ciudad y la vida nocturna que había por todas partes, especialmente en nuestra zona. Lo mejor fue que encontramos sin problema donde cenar y elegimos uno con terraza en un primer piso muy cerca del hotel. 

Teníamos el día siguiente para visitar Manila. Preveíamos 3 zonas de la ciudad para recorrer en esas 24 horas de las que disponíamos. Comenzamos por la zona intramuros. Es la única zona antigua que se mantiene porque durante la segunda guerra mundial la capital fue arrasada por las fuerzas norteamericanas, quedando pocos vestigios del pasado. Visitamos el Fuerte de Santiago, con la puerta del mismo nombre, que es la  más interesante; queda poco del resto,  lo que es la superficie, la mayoría hoy ajardinada, y poco más. Visitamos la Casa Manila que representa el estilo colonial durante la colonización española. Interesantes sus patios, fuentes, estancias de madera, mobiliario, etc. Paseamos por toda la zona y entramos en la catedral, donde se acababa de celebrar una boda. Curioso el formato de invitados y de reportaje tras la ceremonia, como se verá en las fotos.  Comimos en uno de los muchos restaurantes que había en el área y cogimos otro Uber para cambiar  de zona. 

El tráfico en Manila es infernal, al menos en los distritos centrales. Hay autovías elevadas en distintas alturas por donde circulan todo tipo de vehículos. Las construcciones muestran una calidad de vida pobre, pues se ven antiguos, de mala calidad y muy hacinados. 

Nos dirigimos hacia el Chinatown. Si la zona intramuros había sido un bálsamo de tranquilidad, el barrio chino era lo opuesto. Un gentío enorme, puestos callejeros, tiendas y souvenirs abiertas, tuc-tuc y motos por todas partes, era difícil moverse y fácil perdernos unos de otros sino íbamos atentos. Había colas inmensas de jóvenes para comprar helados o algún tipo de bollería o comida típica de allí. No puedo dejar de mostrar  un vídeo al final de este relato. Increíble la cantidad de tiendas de joyería de oro que había ¡y con gente! En fin, sorprendidos por la multitud. De allí nos trasladamos hacía una zona de Molles, a la que llegamos tras un buen rato en coche. Todo estaba atascado y llegar a los sitios requería de paciencia. Uno de ellos es conocido por la sección de souvenirs, pero yo no encontré nada. Había visto algunas cosillas en los aeropuertos pequeños que no compré por no ir todo el viaje con más equipaje del necesario.  

Volvimos hacia la zona del hostel para ir a cenar y recogernos pronto porque el día siguiente madrugábamos para ir al aeropuerto, esta vez al más cercano, ya de vuelta a España y el avión partía a las 6:00.  Elegimos una terraza, seleccionamos nuestra comida, normalmente a compartir para así poder probar más cosas. Nuestro hostel tenía una terraza en el último piso desde el que se divisaba el paisaje urbano de rascacielos. Cuando subimos estaba muy animada con un DJ  y gente tomando alguna bebida. Hicimos unas fotos y nos retiramos a  nuestras habitaciones. Partimos temprano el días siguiente, 1 de febrero, finalizando así nuestra aventura por Filipinas. 

Puerta de Santiago en el Fuerte
Casa Manila-Interior
         
Casa Manila- Uno de sus patios

Catedral de Manila- Boda
Vista desde la terraza del Z Hostel


PEKIN. Ciudad Prohibida. Enero 2026

¡Cuánto tiempo sin volver por Asia! No faltaban ganas.

En nuestro viaje a Filipinas decidimos hacer una escala larga y aprovechar la ocasión para hacer una parada en Pekín  y volver a visitar la Ciudad Prohibida

Llegamos a Pekín el día 16 de enero a las 6:00 am, pero tras la odisea de conseguir hacer la E-Card de entrada al país, los controles, el tren entre terminales y dejar el equipaje en la consigna del hall principal nos dieron las 9 AM. Una vez organizado todo tomamos el tren rápido y metro hasta la entrada de acceso de frente a la Meridian Gate, pero al presentar nuestras entradas, compradas por internet, cual fue mi sorpresa cuando nos negaron el acceso pues los tickets comprados eran para el día 17 y no para el 16. ¡Creí que me moría! ¡Una escala larga preparada para ver esto y ahora no íbamos a poder entrar! Todo fue mas fácil de lo esperado. En las taquillas pudimos comprar nuevos tickets e incluso nos devolvieron el dinero de la compra equivocada realizada desde España. Fueron muy amables y nos dedicaron un buen rato hasta conseguir, por iniciativa suya, la devolución. Una vez pasado el susto tuvimos que dar la vuelta entera a la ciudad prohibida, pues la entrada la habían cambiado respecto a la primera vez que estuvimos y ahora hay que recorrer casi 2 Km hasta el Puente del Poder Divino

El día era muy frio. La temperatura era de alrededor de 2º C, la brisa que había era heladora y parte del rio Tongzi que rodea y atraviesa la ciudadela estaba helado, había sol, que se agradecía cuando te calentaban sus rayos, pero aún así el frio no te permitía relajarte y disfrutar. 

Como está ocurriendo actualmente en todos los lugares del mundo, el número de turistas era enorme, Pero repartidos entre patios y palacios, el gentío se diluía. Fue precioso coincidir con una fiesta en la que los locales iban disfrazados con sus trajes tradicionales, creando una atmósfera y un escenario idílico. 

La Ciudad Prohibida es el complejo palaciego más grande del mundo que ocupa aproximadamente 720.000 m², cuenta con 980 edificios y casi 9.000 estancias. Es el corazón de la historia imperial de China. Este imponente conjunto monumental refleja la vida de la corte durante las dinastías Ming y Qing, mostrando siglos de poder, ceremonias y la rutina de los emperadores. La Ciudad Prohibida era “la ciudad estelar del Emperador Celestial, prohibida para el pueblo”, un símbolo poderoso del poder imperial.  Su estilo arquitectónico es característico de la corte imperial china:
    - Muros rojos y tejados amarillos, símbolos del poder y la autoridad del emperador
    - Patios amplios, relieves de dragones, tejas decoradas y pequeñas figuritas en las esquinas  de los tejados.

Los seis grandes salones situados en el eje central del complejo son los más visitados y también los más relevantes desde el punto de vista histórico, pero todos ellos estaban cerrados. Esta vez no pudimos acceder a ninguno de ellos.
Finalizamos la visita y como no encontramos ningún sitio comodo al sol para comer terminamos comiendo en el paseo del rio Tongzi, ya en el exterior de la muralla, calentándonos con los rayos del sol, antes de caminar de nuevo hasta la Plaza de Tian`anmen donde emprenderíamos nuevamente la vuelta al aeropuerto para continuar nuestro viaje a Filipinas. 

Curiosidad: llevábamos descargada la app de Alipay asociada a una tarjeta Revolut, de manera que todo lo que necesitamos pagar: transporte, bebida, entradas, etc, lo hicimos sin tener que cambiar moneda. Fue comodísimo, aunque nos llevara su tiempo en España darnos de alta en la aplicación.                                         
 







FILIPINAS 1/2. Cebu. Viviendo el Sinulog. Siquijor, Panglao y Bohol. Enero 2026

El viaje se organizó para coincidir con la fiesta del Sinulog en la isla de CEBU, que es una celebración cultural y religiosa impregnada de un carácter festivo carnavalero, siendo un festival grandioso en Filipinas. Es famoso por sus fiestas callejeras que se celebran durante todo el fin de semana del tercer domingo de enero. La ciudad se prepara para recibir a miles de visitantes procedentes de todo el país. Es un celebración en honor al Santo Niño, imagen que portan muchas personas, comparsas, tiendas y escaparates, etc...

Magallanes y el Niño en el desfile 


Mujer del Rajá- Reina Dª Juana












Según relatos históricos, los cebuanos realizaban danzas similares en honor a los ídolos animistas mucho antes de la introducción del cristianismo en Filipinas, que llegó a Cebú con la llegada de Fernando de Magallanes al frente de una expedición española en 1521. La imagen original del Santo Niño fue dejada a la mujer del Rajá Humabon (posteriormente nombrada reina Doña Juana) por la expedición de Magallanes y redescubierta cuando los españoles regresaron en 1565, durante la expedición dirigida por Legazpi, que jugó un papel importante en el posterior período colonial español en Filipinas. De hecho, hay un gran reconocimiento a este marino del que hay conmemoraciones y al que todos los filipinos reconocen.

Es increíble la concentración de gentes en las calles y plazas. Hay cientos de kioskos de comida para tomarse en las mesas y sillas organizadas para ello. Reuniones de amigos, de familiares que se juntan para el evento, permaneciendo en la calle, disfrutando del desfile e incluso durmiendo en tiendas de campaña que montan en las zonas verdes del área central.

Comida callejera
Curioso me resultó la comida callejera con sus múltiples stands que ofrecen variedad de viandas. En todos estos lugares al aire libre, no se vendía alcohol; de hecho, no vimos gente ebria, ni suciedad por las calles, a pesar del gentío. Esto nos sorprendió al comparar una festividad de este tipo con lo que supondría en cualquier lugar de España.

El desfile nos resultó interesante, durando todo un día entero. El desfile por las calles congregaba a montones de gente que esperaban pacientemente ver las diferentes comparsas, carrozas, músicos, vestimentas, famosos, etc. Nosotros lo asemejamos mucho al carnaval canario en el que los participantes de cada comparsa comparten vestimenta y van bailando al ritmo de la música. El Niño Jesús encabeza cada una de ellas, seguido de los participantes bailando, la carroza y cerrando los músicos.

La música era siempre la misma, desde que aterrizamos en Cebu, la calle de nuestro hostel, la melodía de la calle, todos tocaban la misma canción, con tambores, bombos, xilófonos y metalófonos. En algunas carrozas iban famosos del país que iban saludando desde lo alto al público, mientras que éste se entusiasmaba con ellos, gritaba y alzaba las manos mostrando su alegría al verles.

Los filipinos son muy religiosos, católicos; durante el Sinulog se celebran Eucaristías continuamente, cada hora, incluidas la noches. Es tal la cantidad de gente que acude, que ponen pantallas grandes en las calles para que se pueda seguir la celebración desde fuera. Y esto durante toda la noche y el día grande.

Curiosidades:
* Encontrar un grab, similar a un Uber, fue una tarea ardua, de manera que en varias ocasiones tuvimos que coger mototaxi. La primera vez, cogimos tres motos y el motorista que me llevaba a mi me dejó cerca del lugar  acordado para reunirnos, pero no en el lugar exacto, queriendo que le pagara las tres motos. Me costó un rato encontrar a Luis y Ricardo, pero finalmente lo conseguí. Un pequeño susto que duró un ratín. La vuelta al hotel fue increíble por el cisco de tráfico que había, pero volvimos las tres motos juntas, pendientes unos de otros. Habíamos escarmentado ya en la primera vez.

*En la calle de nuestro hostel, había un 7-eleven, que son tiendas alrededor de las cuales se reúnen los jóvenes. La calle no tenía salida y la música repetitiva del Sinulog, el ruido de motos y coches además del gentío era el ambiente que había desde el mismo momento de nuestra llegada. Había que llegar cansado para poder conciliar el sueño con semejante jaleo.

Tras esta entrada tan agitada en Filipinas, cambiamos de ritmo para ir a Siquijor, una isla mucho más tranquila. Nos vino muy bien este cambio de ritmo.

Muestro unas cuantas fotos de lo visto y vivido en el Sinulog de Cebu.





Comida callejera

Comida callejera





Comida pedida

Menú




















SIQUIJOR fue nuestro segundo destino. Llegamos con ganas de tranquilidad y descanso tras el jaleo de Cebú.

Desayuno frente al Santuario
Es una isla más auténtica, en cuanto que recibe pocos turistas. Un tuc-tuc nos llevó del aeropuerto al hotel, donde nos acomodamos los tres, en Playa de San Juan. Nada más llegar y haciendo tiempo para que nos dieran las habitaciones, nos fuimos a desayunar a un café cercano, en el mismo santuario marino de Tubod. Tardaron en servirnos, pero tomamos pancakes, tortilla, café con leche..... y en ese entorno y con el sosiego que se respiraba disfrutamos de un rato muy agradable.

Ricardo contrató en ese mismo sitio, una inmersión de buceo, así que pudo disfrutar del mar desde el primer momento; mientras, nosotros paseamos por el pueblo, buscando algunos enseres. Al terminar la inmersión, nos enteramos de que durante los tres días siguientes no se podía entrar en el Santuario, porque era momento de desove. Con este motivo, Luis y yo no pudimos hacer snorkel ya en esta zona.

El alojamiento que teníamos, Stella Guesthouse, era muy básico, estaba cerca de muchos restaurantes y la chica que atendía la recepción fue un encanto. Siempre sonriente y ayudando en todas nuestras dudas. Lo peor fue que estaban ampliando y haciendo obras, por lo que por la mañana temprano ya había ruido.

Alquilamos dos motos en el mismo Guesthouse, esta vez sin conductor, para recorrer la isla el día siguiente. Yo fui con Ricardo y Luis solo. Nuestra primera parada fue en Cabusgsayan Falls. Hay que pagar la entrada el parking y guía para acceder y de esta manera bajamos por un sendero hasta llegar al salto. Allí disfrutamos del agua dulce y de una pequeña liana a la que sujetarse para tirarse al agua. ¡Fue una gozada! Ricardo y yo no dudamos ni un momento en probar la experiencia y nos gustó, así que repetimos varias veces. Luis no se animó ante la recomendación de sanidad de tener cuidado con los baños en las aguas dulces de Filipinas. También disponían de una pequeña balsa echa con troncos en la que se podía dar un pequeño paseo. Un comienzo de jornada muy refrescante y agradable. Continuamos y fuimos parando en algunos puntos, a comer, hasta llegar al Santuario Marino de Tulapos, en la parte norte de la isla. Allí hicimos snorkel los tres. Al ser reserva, hay que ir con guía, y además con normas estrictas, un guía por cada dos personas. De esta manera, nos fuimos adentrando poco a poco, nosotros tres más dos guias, hacia la zona de corales y peces. La transparencia del agua es una maravilla; vimos algún tiburón pequeño, alguna tortuga y multitud de peces de colores alrededor de los arrecifes. Al ser santuarios, es obligatorio pagar las tasas de medio ambiente, el parking de las motos, así como los guías, siendo un total muy asequible de 12€. Por supuesto, todo esto siempre en cash. Esta vez fuimos afortunados porque en esta zona, comenzaba el desove al día siguiente y se cerraba la posibilidad de acceder durante los tres siguientes días.

Continuamos el recorrido por la isla, parando al final del día en el pueblo de San Juan, en la zona más habitada. Había cerca una piscina y una captación de agua dulce, a modo de gran pilón, donde las muchachas van a reunirse y lavarse. Cerca y de cara al mar, tomamos unas cervezas y unos cacahuetes, viendo la puesta de sol. Al anochecer dejamos las motos y fuimos en busca de restaurante para cenar. Llevábamos ya una lista marcada en maps con distintas posibilidades, preparada con anterioridad por Luis.

Stella Guesthouse
 Una cosa muy curiosa de Siquijor y de todos las islas que hemos visitado es que el agua potable se surte con dispensadores de agua y garrafas, que van reponiendo continuamente y es gratis. Ellos también beben de este agua y se ve que hay almacenamiento y repartidores por todas partes. Nosotros rellenábamos nuestras botellas continuamente. El agua de grifo solo se utilizaba para ducha y limpieza. 

Toca cambio de isla; esta vez cogimos barco para dirigirnos a Panglao y Bohol, donde nos quedamos 4 días, y que cuento a continuación. Ahora muestro fotos de la isla de Siquijor.





Cartel tasas Santuario Tulapos
Tulapos Marine Sanctuary
Playa de San Juan
    

Panglao es una pequeña isla, unida mediante dos puentes a otra mucho más grande que es Bohol. Llegamos al hotel a dejar el equipaje y en
seguida nos dirigimos hacia la playa de Alona donde visitamos los distintos centros de buceo y snorkel para contratar los tours. De este modo, contratamos para el día siguiente la visita a la isla de Balicasag, paraíso del buceo de la zona. La mayoría de los turistas del barco, como Ricardo, hicieron buceo, organizados con un guía por cada tres personas y solo tres nos quedamos para hacer snorkel. Los buceadores llegaron encantados de la primera inmersión.
El mar tenía bastante movimiento y los lugares elegidos eran profundos. Yo estuve mareada casi desde el principio y, aunque sí hice snorkel, no disfruté nada del día. La segunda inmersión fue en otro lugar de las cercanías de Balicasag; aunque el cuerpo me pedía quedarme en el barco, me recomendaron seguir con la actividad. Eso hice, pero cada vez que asomaba la cabeza para ver donde estaban mi guía y Luis, la sensación no era buena. Estaba deseando volver a tierra firme, así que cuando nos dieron la posibilidad de regresar sin hacer la tercera inmersión, Luis y yo nos volvimos. Ricardo disfrutó de las tres, aunque al parecer, la última no fue tan bonita como las otras dos. 

Otro de los tour que había preparado Luis era un recorrido por la isla de Bohol. Incluso ya había hablado con un taxista concertando recorrido y precio. Fue contactar con él y realizar la excursión el día siguiente, un recorrido con varias paradas que cuento a continuación. 
Cascada

    La primera en la cascada de Kawasan Falls, en esta ocasión sin baño. La siguiente en el Philippine Tarsier Sanctuary donde pudimos hacer un corto recorrido acompañados de un guía que nos mostraba  distintos monitos Tarsier que dormitaban en las ramas de los árboles. Que curiosos; son muy pequeños, como la palma de una mano, con unos ojos saltones que ocupan casi toda la cara; son nocturnos, así que están descansando por el día. Ahí compré un imán de mono Tarsier para mi nevera.  La tercera parada fue en Chocolate Hills Complex, una curiosa formación de colinas redondeadas, que creaban un paisaje muy curioso. Desde lo alto de un mirador, se podía contemplar estupendamente toda la extensión de estas colinas.  Llegando la hora de comer, la planificación se cumplió y llegamos al  Rio Loboc, para tomar un "crucero" donde comeríamos, podríamos disfrutar del paisaje y de algunas actuaciones folklóricas que nos mostraron en alguna de las paradas a lo largo del recorrido. La comida fue estupenda, el ambiente muy tranquilo y los espectáculos del folklore local muy atractivos. Una experiencia muy agradable.  Terminamos el día visitando la Iglesia Parroquial de la Purísima, que es la única iglesia antigua de la época colonial española de la isla. Fue un antiguo convento del que queda solo la iglesia. De vuelta al hotel de  Panglao paramos en el monumento Blood Compact Shrine; es una conmemoración del pacto de amistad "unión de sangre" entre Legazpi y el jefe boholano de 1565.  
Fue un día estupendo, en el que pudimos visitar todo lo planificado. Lo peor fue que el conductor estaba enfermo y al final del día yo me sentía también mal, por lo que el día siguiente lo pasé en la cama del hotel reponiéndome, suerte que estaba previsto un día de descanso.  Mientras, ese día, Ricardo contrató otro tour de buceo a Pamilacan Island con otras tres inmersiones, de las que comentó que estuvieron bien, pero nada que ver con la de Balicasag. Al parecer, también la primera empresa fue mucho mejor que la segunda, tanto en el material como en el avituallamiento.

Tarsero

Colinas de Chocolate

En la cumbre de las Colinas de Chocolate



Crucero sobre el rio Loboc



Iglesia de la Purísima Concepción

Blood Compact Shrine

Ya repuesta del todo, teníamos un día más para dedicarlo tranquilamente a lo que nos interesara. Fuimos a  Napaling Reef donde está otro santuario de snorkel muy conocido.
Complejo en Napaling


Igual que otras veces teníamos que introducirnos en la zona con guía que nos acompañaba durante los 45 minutos de la inmersión. Desde la parte alta del centro de snorkel podíamos ver gran cantidad de gente con tubo y gafas en una zona perfectamente acotada por boyas y mallas. Me pareció que estaba muy saturado, pero por supuesto en cuanto contamos con el guía bajamos por las escaleras y, entre rocas, nos metimos agua. El mar estaba revueltillo, así que la entrada y sobre todo la salida no fue precisamente cómoda ni tranquila, pues las olas te empujaban hacia las rocas. El santuario era precioso, con gran cantidad de pececillos, estrellas y corales. Pronto empezó a desparecer la gente y al cabo de un rato, nuestro guía no indicó que debíamos salir pues el mar se estaba poniendo bravo. Así que con algo de ayuda, conseguimos alcanzar de nuevo las escaleras que nos subían a la zona del centro donde había duchas y vestuarios, lo cual es de agradecer. Allí, dedicamos un rato a descansar, tomar una cerveza y disfrutar de las vistas, hasta que volvimos de nuevo a Panglao.

No he hablado de Panglao prácticamente nada. Es el centro turístico por la playa de Alona y las zonas de buceo. Esto atrae a turistas de todo el mundo. Había una gran concentración no solo de occidentales, sino también de coreanos y otros asiáticos. Toda la zona cercana a Alona Beach está repleta de bares, restaurantes, tiendas y gentío.  Afortunadamente nuestro hotel y el de Ricardo estaban a 5 minutos andando de la zona más comercial, nosotros teníamos piscina y Ricardo cocina; el área era muy tranquila. Es curioso, como en el momento que uno se aleja de la zona central, las calles van perdiendo el asfalto y se van estrechando, convirtiéndose en caminos poco ilumuinados flanqueados por una vegetación exuberante y cuando llueve se llenan de charcos, hay hoteles, resorts y tienditas en cualquier callejón del que en un principio parecía imposible hubiera nada. Sin embargo, esto fue el encanto de la zona, ver cómo es el hábitat de los filipinos, cómo viven y se mueven, a pesar de que en Panglao, casi todo gira alrededor del turismo. 

Alona Beach

Residencia común de trabajadores de los hoteles

Al día siguiente pronto en la mañana, nos recogió un taxi que nos llevó al aeropuerto para llegar a El Nido, pero esto será ya en otra entrada.

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